¿Es realmente el plástico un problema?

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Playas repletas de botellas y bolsas de plástico, animales marinos que se quedan atrapados en montones de basura que forman pequeñas islas en el mar… Todo esto nos horroriza y ha provocado que hayamos comenzado a plantearnos otras formas más sostenibles de evitar este tipo de problemas. Un ejemplo ha sido la sustitución de las bolsas de plástico por las de papel. Pero ¿el problema está realmente en este material?

Los tuppers y el plástico, ¿una combinación terrorífica?

En nococinomás ofrecemos a nuestros clientes platos preparados en tuppers que pueden llevarse al trabajo o a cualquier parte. Para que queden perfectos, pensamos en utilizar una máquina para envolverlos en plástico, sin embargo, somos conscientes de lo mal visto que está actualmente este material.

No obstante, nos acordamos de una época en la que las bolsas reutilizables de plástico se habían puesto de moda o cuando el reciclaje hizo que en todas las ciudades se empezasen a ver no solo basureros verdes, sino de otros colores. Es entonces cuando pensamos, ¿y si el problema no está en el plástico, sino en el reciclaje?

El problema real del plástico

Imaginemos que vendemos nuestros tuppers envueltos en plástico a dos clientes diferentes. Uno de ellos, al eliminar la protección de plástico lo tira, como corresponde, al contenedor amarillo. Ese plástico se va a recoger posteriormente y se llevará a un centro de reciclaje para elaborar nuevos productos o bolsas hechas con plástico reciclado. Por lo tanto, esto es beneficioso para nosotros y el medioambiente.

¿Qué ocurre con nuestro segundo cliente? Pues bien, está en un parque tomando la comida que ha comprado en nococinomás y el plástico lo tira al suelo. No lo guarda para tirarlo en el contenedor correspondiente, sino que lo lanza al suelo sin pensar. Contaminación, animales que pueden comer este producto y morir… ¿De verdad es el plástico el verdadero problema? Más bien el problema está en cómo actuamos.

Disponer de más opciones está bien

Tener más opciones a nuestro alcance está muy bien. Por ejemplo, adquirir pajitas de metal nos puede hacernos ahorrar mucho dinero, aunque podríamos continuar comprando las de plástico sin problemas. Pues, estas solo terminarían en el mar o cualquier otro lugar si nosotros no las tiramos al contenedor correspondiente.

El plástico no es un mal producto. Una bolsa de plástico dura más que una de papel (además no se daña si está en contacto con el agua). Lo mismo sucede con un tupper. Lo podemos reutilizar muchas veces para llevar nuestros alimentos allá donde vayamos. Sin generar desperdicios, sin dañar al medioambiente.

Usar y tirar con conciencia

Puede que existan productos de plástico que sean de usar y tirar, que no se puedan reutilizar. No obstante, esto lo debemos hacer con conciencia. ¿Acaso creemos que la sustitución del plástico por el papel no genera también problemas? La basura continuará estando allá donde vayamos si no aprendemos a reciclar. No importa que sea plástico, papel, ropa u otro material.

Todo tiene un impacto importante en el medioambiente si no actuamos con conciencia. Tal vez el plástico de nuestros tuppers, si los sacas con cuidado, puedan servirte para envolver un bocadillo o para tapar un bote que tiene un producto dentro que no quieres que se derrame. Vivimos en una sociedad de consumo en la que no somos conscientes de que muchas soluciones están al alcance de nuestra mano.

El problema no es el plástico. El problema está en nosotros. Tomar conciencia de nuestros actos e intentar hacer las cosas de otra manera es importante para proteger al medioambiente. Si no, no importa el material que tengamos en nuestras manos. Será dañino independientemente de si es plástico, papel, etc.

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